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Entrevista a Joic Duran autor del libro Microinfartos Literarios

Hace pocos días tuvo lugar en Barcelona la presentación del libro Microinfartos Literarios de Joic Duran. Hemos aprovechado esta presentación para hacerle una pequeña entrevista sobre el libro y sus historias, su proceso creativo y los futuros proyectos literarios de nuestro autor. Esperamos que esta entrevista les acerque un poco más al proceso de escritura de Joic y a los Microinfartos!

 

Háblanos de tu trabajo creativo. ¿Es tu primer libro? ¿De dónde surgió la idea de escribir este libro? ¿Tuviste desde el inicio la idea de escribir un libro de microrelatos o fue más bien azarosa la forma que finalmente tomó el libro?

No es mi primer libro aunque sí es el primero de relatos cortos. La temática fue una decisión muy cotidiana: mi mejor amigo y mi novia se largaron juntos, otro amigo se mató en moto. Caí y anduve durante casi una década obsesionado por valer, por llegar a donde yo quería. Poder demostrar que se podía contar conmigo. Yo siempre había escrito poesía y debía seguir emanando desde ese origen, pero madurar y amueblarme requería ser más hombre y menos poesía. Así empecé a escribir sobre el extraño motor que tiene la pérdida, que es el inicio de casi todas las evoluciones humanas. Sin darme cuenta, y esto sí lo considero poesía, esos escritos fueron adquiriendo una forma y un camino que pasaron desde la pérdida, la ira, el silencio, el tiempo y el equilibrio. Todos podían formar parte de alguno de ellos.

 

Tu libro, tu historia, comienza con Elsa y Joic, y un Despiste. ¿Son estos tres vértices los que forman luego un dibujo algo más complejo que un triángulo?, ¿Publicar este libro significa un cierre a algún proceso vital expresado en tu literatura?

Al nacer mi hija comprendí que todas las decisiones de mi vida me habían llevado a ella. Joic siempre fue el propio despiste y ella es el final de esas etapas: de estar en paz con aquella novia y aquel amigo que ahora tienen dos hijas preciosas, de que la vida se va para unos sin más. De que silenciarse y vivir se pueden contar en muy pocas líneas y que al final, esas marcas te regalan memoria y tacto, poesía.

 

Este es un libro de “microrelatos”, sin embargo hay algunos de ellos que se estructuran más bien como poemas en prosa, por ejemplo Migajas del Hipocampo y Porexpan, dos de los que más he disfrutado. ¿Te atreverías a decir que estos dos son poemas? ¿Te atreverías escribir un libro de poemas?

Migajas del Hipocampo si estuviera escrito en segunda persona y tuviera un nombre como Andrés, nadie discutiría que es un relato. Pero mi escritura es ambigua en las formas, porqué los dos géneros que toco están muy cerca entre sí. A Porexpan le sucede algo un poco distinto. Es un pensamiento poético que al final desvela un niño. Para mí, es una prosa poética que acaba en relato.

Me atreví demasiado joven a escribir un poemario que se titulaba Retorn al silenci. Vendí mi propia moto para poder costearme la imprenta. Quedó una mierda literaria pero también cerró etapas de aquel chaval que fui, con todas sus inmadureces. Actualmente trabajo en un mini libro de poemas y matemáticas que se titulará Poesía vectorial. Desde luego no soy matemático, por lo que las mates están enfocadas desde una lírica y la poesía como una exactitud.

 

Hay un tono entre dramático y burlón en algunos relatos: dejar al personaje pagar la cuenta de una viejecita que supuestamente ha perdido a su hijo en un accidente, es una imagen clara de lo irónicas que pueden llegar a ser tus historias con sus personajes. ¿Estás de acuerdo?

Lo irónico de la historia Un croissant y un café con leche, es que es absolutamente cierta. Es una estafa que una profesional me hizo hace unos cinco años. La escribí exactamente tal y como me sucedió. Me hubiese encantado tener la imaginación de habérmela inventado, pero la vida real siempre acaba superándonos.

 

Después: hay un regreso al inicio del libro, “hacerse hombre obliga, a convertir todo el camino en presente” ¿El pasado se queda en este libro? ¿Escribir significa de alguna manera hacerse hombre?

De alguna manera sí. El pasado es memoria del ahora y al final hay que poner puntos o la cosa se desmadra. Escribir puede ser muchas cosas. Para un periodista no es lo mismo que para un poeta, pero al final hay una cosa en común que considero muy importante: plasmar los conceptos en la mente da ideas, pero sobre el papel da realidades. Porque desde la mente se pueden defender muchas ideologías, identidades o amores, pero cuando las ideas se emiten en tinta uno se da cuenta de que había lagunas bajo esas ideas, conceptos que no encajaban. Porque la mente te plasma imágenes muy directas y rápidas que sientan bien demasiado pronto. Por lo que escribir siempre acaba siendo un aprendizaje propio en el cual te enfrentas a la rotura del silogismo de tu historia. Hacerse hombre entonces, es más entender esto que escribir.