Charla debate sobre el papel de la mujer en la escritura.

Con motivo del Día contra la violencia de género Autografía quiso reunir a sus autoras para
debatir sobre los diferentes puntos de vista que existen en el ámbito de la literatura en cuanto al papel
de la mujer que escribe. Después de una pequeña introducción por parte de la editora Joana Oliveira,
quien nos recordó el motivo por el cual el 25 de noviembre es el día de la lucha en contra de la violencia
de género, nuestras invitadas pasaron a desplegar sus perspectivas.

Mary Ramírez, quien dedica su vida al trabajo solidario y a la escritura, nos contó que había decidido
escribir su libro “Viaje al alma de Gracia”, porque le interesaba conocer más la historia de la Virreina
Maria Francesca Fiveller de Clasquerí i de Bru, y de esta pasar por la historia de María Micaela Villegas la
pareja Peruana del Virrey.

El desigual reconocimiento de las escritoras mujeres

Mary remarca que le interesaba saber más sobre la vida de las mujeres que estaban detrás del Virrey, mujeres que habían trabajado de alguna manera para mejorar la sociedad de su época, pero que quedaban opacadas o escondidas por la figura masculina del Virrey. En cuanto a su opinión sobre la mujer en el mundo literario nos habló de la desigualdad que existe a nivel de reconocimiento del trabajo de las escritoras, para esto nos recordó que en el mundo de las artes las
mujeres en la antigüedad estaban en un segundo plano y que con el paso del tiempo y mucho trabajo
pudieron convertirse en escritoras reconocidas, sin necesidad de ocultarse detrás de ningún hombre y
que a pesar de que los tiempos actuales parecen mejores y que vivimos en una sociedad avanzada, hay
estadísticas que muestran contundentemente que la mujer no está representada igual que el hombre, y
que esto es una muestra real de la profunda desventaja en la que estamos.

Sonia Rico comenzó relatando un descubrimiento personal: había visto una pintura rupestre con unas
manos, naturalmente esas manos eran de hombre, nunca pensó que esas manos podrían ser de
mujeres, aunque, efectivamente esas manos eran de mujeres. Desde la incapacidad de pensar a la mujer
como protagonista de la historia, Sonia se pregunta por el recorrido que va desde el Paleolítico hasta la sociedad del
Twitter. Reflexiona sobre cómo se ha ignorado a la mujer y cómo se ha utilizado su figura en torno a la
belleza y los roles sociales. No poder pensar que esas manos rupestres eran de mujeres es parte del
machismo social, en donde son los hombres los únicos capaces de dejar “su huella”. En la actualidad los
micro-machismos que se encuentran a diario en Twitter y confirman que en las nuevas formas de
escritura sigue existiendo sexismo, machismo, todos los -ismos que encontramos en la
sociedad.

La maternidad y su efecto en la creación artística

Por otro lado habló de la incapacidad social a la que es sometida una mujer cuando se
convierte en madre, preguntándose hasta qué punto muchas mujeres que se dedican al arte no quieren
ser madres porque están seguras de que no podrían continuar escribiendo, pintando, bailando, etc.,
mientras que los hombres-padres continúan siempre su trabajo literario/artístico como si nada hubiera
ocurrido.

Silvia Civit, autora de La Mujer Espejo, trajo al debate la importancia de las formas autorizadas del lenguaje. La RAE, por ejemplo, que sigue utilizando el masculino para hacer generalizaciones. Esta forma arcaica representa el
machismo que existe a ese nivel, cuando el uso del lenguaje podría permitir ser más inclusivo, las formas
masculinas son las que gobiernan.

Otro de los temas interesante del que nos habló la autora fue la categorización de las novelas escritas por mujeres, conocidas como “novelas femeninas”, donde es lo romántico prevalece y, por tanto, se define como “una novela que se ha ido a lo fácil”.

Interesante aporte fue la reflexión que hizo sobre el tiempo para escribir, preguntándose si una mujer que escribe puede tener el mismo tiempo para escribir que un hombre, si por ejemplo se toma en cuenta que quien realiza las
tareas del hogar y quien cuida a los niños es la mujer.

Se polemizó entonces sobre la escritora que se convierte en madre y que al asumir, casi siempre, ella sola las tareas de cuidado y crianza, tiene que conformarse con las horas de sueño de sus hijos para seguir escribiendo. Sin embargo para Silvia la situación individual de la mujer que escribe presenta una forma transformadora de la realidad, para ella hacerlo desde el compromiso con el propio trabajo es un avance, ya que rompe con los estereotipos que se atribuyen normalmente a la mujer.

La charla se cerró con un pequeño debate entre todos los asistentes invitados.

Nota: Agradecemos a la librería ‘Animal Sospechoso’ por cedernos tan amablemente su espacio.

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