Description
Estar vivo, sentirse vivo y ser consciente de la grandeza de estarlo es una dicha, un privilegio, un gozo para quien se sabe vivo y con sentido de vida. Como podría decirse, no se trata de sentirse vivo desde el mundo de los sentidos, desde la realidad terrenal o física donde todo se hace —que también—, sino de hacerlo desde adentro, desde las moradas del mundo interior, donde vibra esa pulsión que nos mueve, que nos lleva a experimentar esa consciencia interna de paz y conocimiento. Estar vivo es sinónimo de vida, de vivir, de expandirse. Es decir, saborear la vivencia de vivir desde la profundidad del ser, no solamente desde la visceralidad de las pasiones o desde la materialidad de las cosas. La grandeza de estar vivo supera en grado sumo al meramente vivir por vivir, así como al hecho de vivir ese continuo experimentar de placeres sensoriales que esta sociedad riega y rodea de grandeza y poder, y que conllevan, al final de sus formas, decrepitud, decadencia y muerte. La grandeza de estar vivo, por tanto, va mucho más allá del vivir. Significa sabernos vivos y que la vida habita en nosotros, no simplemente como la vida orgánica, biológica, química, sensorial… entre otras definiciones, sino vida albergada desde los orígenes de nuestra existencia, puesto que habita en nosotros un espíritu de vida. Siéntete vivo/a desde las moradas silentes de tu mundo interior y así podrás observar la grandeza de estar vivo/a.




